Quieres Ser Comando Anfibio? (Parte 4)

… Viene de Parte 3

LA VIDA ES UN SUEÑO
Es el título de la novela de Calderón de la Barca. Para nosotros era lo mismo. La diana era a las cinco de la mañana para la gimnasia y carreras, 5 km todos los días era el primer desayuno, a las siete de la mañana nos íbamos a las duchas y luego a comer algo, a las ocho ya estábamos listos a izar el banderín.

Hecho esto empezaban las clases del día. Si por la noche habíamos estado castigados o simplemente trasnochados por algún trabajo extra, nos acostábamos a la 1 o 2am, entonces nos quedaban solo tres horas de descanso, lo que se traduce que en las clases teóricas del día, la gente andaba semi-dormida. Lo que escribíamos (o tratábamos de escribir) no lo entendía nadie, tal vez ni nosotros mismos; se podían apreciar solo rayas verticales de arriba hacia abajo en señal de que el lapicero patinaba y no copiábamos nada…

El instructor Leturia me decía: “Boris! Tu un round mas y caes al suelo.” Puch también solía decir: “Boris…Boris… no te vayas, ven acá, despierta…” Mi cabeza era como esos muñecos llamados “porfiados”, que por donde los muevas regresan al centro, un vaivén que me hacía perder el tiempo y espacio. Sentía claramente como si mis ojos estuviesen llenos de arena. Que sueño Dios mío! Y esto no era exclusivo mío, todos estábamos en esas cabeceadas que contagiaban.

La solución de los instructores ante tanto dormilón no eran unas palmaditas sobre el hombro o una gentil llamada de atención. Se iban a lo más fácil y efectivo: mandarte al pozo de agua, con ropa y todo, para luego regresar a la puerta del aula, y así chorreando escuchar la clase con mejor atención, que les parece?

EL TRAMPOLIN
En cierta ocasión también participaban instructores “invitados”; eran solo para eventos especiales o alguna clase especifica, según sea la especialidad que dominaban. Uno de estos era Luis Valverde (Lucho). Se quedo una noche con nuestra escuela y no tuvo mejor idea que llevarnos al mar a medianoche, a que saltemos desde lo más alto del muelle. Valverde era conocido por las piruetas que siempre hacia al saltar desde un trampolín a la piscina, y esta genial idea de hacer malabares en el aire hasta llegar al agua, quería que la hiciéramos a esas horas y en el mar…pero sin trampolín. Solo pararnos al borde y saltar.

Como es de suponer, a nadie le salió ninguna pirueta, solo caíamos de espaldas o de panza al mar dando un grito al pegar al agua como si hubiéramos caído al suelo. Valverde al ver que éramos torpes para eso, tuvo que cambiar de ejercicio.

Esta vez quería que saltemos de espaldas al mar, cayendo de cabeza. “Fácil para ustedes burros!” Nos decía. De los veinte que éramos,  habíamos saltado casi todos y no lo habíamos hecho tan mal. Solo faltaban un par de alumnos, y uno de ellos era el buen Elvis, que tenia pánico de saltar de espaldas por miedo a caer horizontalmente y darse otro golpazo. Mientras nosotros esperábamos a que salte, flotando y de madrugada, para que termine el ejercicio, Elvis tenía que saltar. El instructor nos motivo a que alentásemos a nuestro compañero, puesto que así lo hicimos.

“Vamos Elvis, salta!!!” “Salta Chato!!!” “Vamos a acabar de una vez esta cojudez promocioncita” Hasta que finalmente salto, pero lo hizo de pie… “Bueno, que lo intente de nuevo,” dijo el instructor, “Alentarlo otra vez!!!” (Mientras nosotros seguíamos remojándonos).

“Vamos Elvis, mira que nos estamos cagando de frio por ti, salta de una vez!!!”

Y salto! Pero volvió a caer de pie, no de cabeza. Valverde seguía diciendo que lo alentáramos, que no íbamos a salir del mar hasta que salte como debe ser. Esta vez había cambiado nuestro humor y estábamos casi llegando a la hipotermia.

“Salta Enano conch…….madre!!! Que nosotros mismos te vamos a ahogar, salta mierda!!!…” Lo alentábamos.

Esta vez sí salto de espaldas…y cayó de espaldas. PUMM!  Sonó como un disparo seco su cuerpo al llegar al agua, le había puesto huevos el Chato que salto heroicamente, inmolándose para que no siguiésemos congelándonos.

Una vez preparados para el curso de buceo, fuimos destacados a la base naval del Callao a seguir esa escuela. Nos librábamos 45 días de nuestros instructores, porque  allí pasábamos a manos de los instructores de la escuela de Salvamento y Buceo, y estos se dedicaban de lleno al curso y no a hostigarnos todo el día.

La primera semana de teoría de buceo fue trágica, se fueron varios compañeros por no pasar los exámenes. Se fue Elvis y hasta ahora lo extrañamos, hubiese sido un Coanf de primera, entre otros más. También se fue el “perro” Flores, gran nadador, pero en buceo también hay que pensar… y por sus calificaciones también tuvo que irse. Esa escuela era otro filtro, cada vez quedábamos menos.

En uno de esos exámenes escritos, esta vez en Física de Buceo, nuestro compañero Bazalar (cachaco) quedo rezagado en sus notas y casi lo eliminan del curso. Estaba furioso, hasta nos grito que ya no éramos sus amigos. “Por qué dices eso?” Le dijimos. Respondió que porque no le habíamos pasado las respuestas…

Que tal frescura de Cachaco. Y a nosotros quien nos dice las respuestas? Ya parecía esa aula una escena del chavo del 8, porque te preguntaban que le pases la respuesta, tu respondías que cual de ellas quería saber, (porque eran más de 100), y Bazalar te respondía: CUALQUIERA!

Terminaron el curso de buceo solo el 70% . El resto por razones de tiempo en las distancias de natación, y otros como yo que trate de sorprender al instructor contando más vueltas en la piscina que las que me había dado, que eran 2000 mts.

Así que tuvimos que regresar varios alumnos el próximo año a repetir el curso de buceo, como que así fue.

… Continúa Parte 5

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