Anécdotas en Infantería de Marina: Robo Piadoso

Basenaval.com (Boris Vera) | Aquel verano del 82 , siendo alumno de la escuela de Infantería de Marina, cuando no pensaba ni en sueños, ir a probar suerte en la compañía de Comandos Anfibios, teníamos por rutina, en las mañanas, nuestras clases de matemáticas, de lenguaje, de armas y todas las asignaturas inherentes a un Infante, pero antes de estas academias, venía a primera hora los ejercicios físicos, a las 5 de la mañana ya estábamos de pie, listos a correr y fortalecer los músculos aun dormidos por nuestra recién dejada pubertad, puedo asegurar que estábamos hechos unos atletas .

Esta combinación de actividades, no tendría sentido sin que los Sargentos instructores te asignen un puesto de responsabilidad, eso se traducía en mantener limpio tu espacio según lo que te toque. Es así que mientras unos tenían que limpiar los baños, que era lo peor que te podía tocar, no creo necesario describir lo asqueroso que es encargarse todos los días de un inodoro, y si lo hacían mal venia un castigo in situ. Una vez el Sargento Cuadros castigó a los encargados metiéndoles la cabeza al inodoro (lleno de restos fecales para que quede clara la lección), bueno, aparte de los “bañeros”, estaban los encargados de mantener el suelo impecable, reluciente y súper encerado, los limpia cristales, etc.

Mi grupo estaba a cargo de mantener los jardines, estos debían estar regados, con algunas plantas, con su cerca, o sea un modelo de jardín para los ojos del Sargento, teníamos 3 jardines y uno era el mío, el de mi lado pertenecía a mi compañero Ventura y el restante a Yrazabal, como sabrán algunos Infantes antiguos, en aquella época la base Naval de Ancón nunca tenia agua, y si la tenía era por minutos, entonces los “jardineros” sufríamos por no tener los jardines regados como debe ser, y por ende éramos castigados sin salir los fines de semana a nuestras casas, aunque no sé como el de mi costado (Ventura) se las ingeniaba para traer agua a su jardín, que era el único que le había crecido plantas y flores, sin embargo echabas una mirada al lado y veías unos jardines secos, con algunos hierbajos, impresentables del todo.

Ya le habíamos cogido manía a Ventura, y le decíamos que no sea tan pegado a la letra, que diga la misma excusa que nosotros al Sargento (que no había agua), pero nada, no quería tratos. Cierta mañana de inspección, el Sargento Cuadros nos increpó a Yrazabal y a mí, que si al día siguiente nuestros jardines no amanecían regados, con flores y plantas, nos molía el culo a palos, aparte de arrestarnos todo el fin de semana sin salir franco, así de directo fue con nosotros.

Diablos, ahora que hacemos!!! Nos preguntamos, José Luis Arenaza alias “La Vieja”, nos dio una idea, ir fuera de la base, con el pretexto de salir a correr, coger unas plantas de los jardines de las casas del balneario, y resembrarlas en nuestros jardines. Bien pensado!! le dijimos a la “Vieja”, ahora mismo lo hacemos. Salimos a correr con las pico-pala escondidas en una mochila y procedimos a profanar jardines de las casas de los veraneantes, y vaya suerte que tuvimos, en la primera vuelta que dimos, una residencia muy lujosa por cierto, nos ofrecía en su jardín, una imponente palmera, muy verde, llena de vida, medía por lo menos unos 2 metros!!! Ni hablar dijimos, muy grande, el Sargento se dará cuenta y será peor, luego de varias deliberaciones entre los sacrílegos de jardines, decidimos arriesgar y llevarnos la tremenda palmera.

Al día siguiente, 8 de la mañana, el Sargento no pudo ocultar su tremenda sorpresa, lo que era un jardín abandonado, seco e impresentable, ahora lucia con flores, húmedo y con una tremenda palmera. Muy bien carajo!!! No sé como lo han hecho exclamó, pero esto sí que es un jardín, se van inmediatamente a cambiarse y se van franco temprano a sus casas, no podíamos ocultar nuestra alegría, habíamos conseguido pasar la inspección.

Lunes, 8 de la mañana, el Sargento ordena en la formación, que den un paso al frente los que trajeron la palmera y las flores. Que ha pasado? dijimos, otra vez nos van a felicitar? En público?

Que ilusos, lo que sucedía era que el Almirante había recibido las quejas, de unos civiles, mencionando que 4 uniformados les habían robado todo el jardín, y esto no tendría nada de raro, lo que le irritaba mas al Almirante, era que quien lo había llamado por teléfono, era nada menos, que el Secretario General de las Naciones Unidas!!! habíamos robado en la casa de verano de Don Javier Perez de Cuellar, a cargo de la OEA por esos tiempos.

Fácil es imaginar lo que vino después para nosotros, varios fines de semana sin salir y unos cuantos palos rotos en el culo, por eso, si hay “Mentiras piadosas“ no por eso habrá “Robos piadosos”.

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