Defensa de recursos energéticos marca agenda de Unasur

LaVerdad.com | La definición de una doctrina para la defensa de los recursos energéticos y naturales será el reto que tendrá Alí Rodríguez Araque al asumir la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), afirmó la colombiana María Emma Mejía.

En Quito, Ecuador, durante una entrevista ofrecida al diario El Telégrafo, Mejía, secretaria saliente de la Unasur, describió a su sucesor como “un veterano experimentado en materia energética”.

“Considero que (Rodríguez Araque) escogió un tema fundamental en la continuidad de la Unasur que será abordar la doctrina de los recursos naturales, de cómo una de las regiones más ricas del mundo puede preservarlos y protegerlos no sólo para la región sino para la humanidad”, dijo Mejía.

Agregó: “Todo ello se logrará porque tenemos una zona de paz y hemos depuesto diferencias”.

Activación de Consejo Electoral
Se tiene previsto que el lunes se establezca el Consejo Electoral de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), durante la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, informó Mejía.

La colombiana, que también entregará su cargo ese día detalló que “hay dos mecanismos: observación o acompañamiento (…) Cada país tiene la potestad de invitar o no a observadores o acompañantes en los procesos electorales”.

“Venezuela fue el primer país que solicitó el acompañamiento para las elecciones presidenciales del 7 de octubre”, dijo Mejía en una entrevista con el diario ecuatoriano El Telégrafo.

El Consejo Electoral estará integrado por ” funcionarios del ámbito político o del ámbito de los Consejos o Tribunales Electorales de la región”.

“Cada país decide si el Consejo Electoral de la Unasur será el único que invite a participar en su país o si se sigue invitando a organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA)”, agregó.

Argentina: La División de Destructores cumplió 50 años

Gaceta Marinera Digital | Sobre la cubierta de vuelo de una de sus unidades emblema, la División de Destructores conmemoró su cincuenta aniversario en un acto que se realizó hoy por la mañana y que contó con la presencia del comandante de la Flota de Mar, contralmirante Julio Alberto Graf e invitados especiales.

Tras la entonación del Himno Nacional Argentino, el discurso alusivo estuvo a cargo de su comandante, capitán de navío Gabriel Oscar Catolino. “A comienzos del año 1962, merced al acuerdo de préstamos y arriendos entre nuestro gobierno y el de Estados Unidos, fueron entregados a la Armada tres destructores que llevaron los nombres de los próceres ‘Brown’, ‘Espora’ y ‘Rosales’”.

“A poco de arribar a Puerto Belgrano pasaron a integrar la Segunda División de Destructores, creada el 1° de junio de ese año bajo el comando del entonces capitán de navío Constantino Argüello”, introdujo el comandante.

Agregó que su incorporación a la Flota de Mar produjo una “verdadera revolución tecnológica”, en la que radares y recursos electrónicos de control tiro, sonares omnidireccionales y una batería de cuatro cañones de cinco pulgadas conferían un potencial inédito.

“No fue fácil adaptarse a la nueva tecnología, pero el profesionalismo, esfuerzo y voluntad de sus tripulaciones logró el objetivo de operar eficazmente los buques a poco de su arribo a Puerto Belgrano”, subrayó.

Continuando con su alocución, el capitán Catolino se refirió a la participación de la División en el operativo UNITAS y de dos de las unidades –“Espora” y “Rosales”–, en el bloqueo a Cuba durante la crisis de los misiles.

Además, destacó la participación activa de los destructores en otros ejercicios multinacionales con las Marinas de Italia, Japón, Gran Bretaña y Francia.

“En los años 1970 y 1971, como relevo de los viejos destructores, arribaron nuevas unidades diseñadas sobre las bases de los Fletcher, pero con sustanciales mejoras en su poder de fuego y autonomía. Tres de ellas pasaron a integrar la Segunda División de Destructores”.

“Entre 1976 y 1978, estos buques ven incrementada su potencia de fuego, al agregarse nuevos misiles de 20 millas náuticas de alcance eficaz”, explicó el comandante.

Luego de referirse a la participación de las unidades en el conflicto de Malvinas, el capitán Catolino hizo hincapié en la incorporación de los destructores ARA “Almirante Brown”, ARA “La Argentina”, ARA “Heroína” y ARA “Sarandí”, sucedida entre 1983 y 1984.

“Su puesta en servicio implicó un cambio tecnológico de grandes proporciones que nos posicionó junto a las Armadas del primer orden. Misiles de mayor alcance, un sistema de defensa aérea cuya capacidad de reacción se mide en segundos y la capacidad de encarar dos helicópteros, convertía a estos buques en un arma formidable”, recordó.

Tras agradecer la presencia del capitán de navío (RE) Bonavera y el contralmirante (RE) Cosentino, antiguos comandantes de la división, el capitán Catolino destacó la labor de las tripulaciones actuales que, con esfuerzo y compromiso, mantienen las unidades.

“Nuestra historia demuestra que ante las dificultades que retemplan el espíritu siempre se abrió un futuro esperanzador. Nos corresponde entonces a nosotros, los actuales tripulantes, la puesta a son de mar y, tal vez, el inicio de esa navegación hacia horizontes que auguramos venturosos”, destacó.

Como cierre de la ceremonia, la Banda de Música interpretó la Marcha de la Armada.

La Batalla de Midway: una casualidad bien preparada

La Batalla de Midway: una casualidad bien preparadaRIA Novosti (Ilia Kramnik ) | La Batalla de Midway ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, del 4 a 6 de junio de 1942, y enfrentó a las fuerzas estadounidenses con la fuerza aeronaval del Imperio del Japón. Fue uno de los episodios más interesantes de aquella guerra y de la historia militar que hasta hoy día suscita acalorados debates.

El plan victorioso
No es de extrañar: la primera derrota del poder marítimo japonés resulta demasiado brurtal, especialmente tras una serie de rotundas victorias y la Batalla del Mar del Coral, que costó bajas importantes a ambas partes. Además, para el momento del despliegue la parte nipona tenía superioridad de fuerzas. El almirante y comandante en jefe de la Flota Combinada de la Armada Imperial japonesa, Isoroku Yamamoto, conducía al alotón Midway 185 buques, entre ellos cuatro portaaviones pesados y dos ligeros, siete buques de línea, 14 cruceros, muchos submarinos, destructores y buques de abastecimiento.

Los portaaviones transportaban más de 250 aviones de combate, 226 de los cuales estaban desplegados en los cuatro barcos de la Primera Flota Aérea: Akagi, Kaga, Hiryu y Soryu.

Estos aviones, o más bien los pilotos de los mismos, eran la principal apuesta de los japoneses. La 1ª Flota Aérea, comandada por el vicealmirante Chuichi Nagumo, había protagonizado las sucesivas victorias japonesas durante seis meses en el inmenso territorio desde Pearl Harbor hasta la isla de Ceylon. La supremacía naval de Japón le permitió poner fin a la presencia militar británica en el archipiélago malayo, conquistar la inexpugnable fortaleza de Singapur, de Filipinas e Indonesia, lo cual le garantizaba la obtención de recursos naturales, el objetivo principal que perseguía Tokio entrando en la guerra. El Imperio nipón debía conquistar más territorios insulares y establecer un anillo perimetral en el Asia Oriental, uno de estos territorios era el alotón Midway. A la vez la idea de los japoneses consistía en obligar a los estadounidenses a utilizar sus portaaviones para destruirlos.

El ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 no tenía otro objetivo que acabar con la flota estadounidense estacionada en el Océano Pacífico,  pero tuvo un efecto contraproducente. La exitosa operación nipona de bombardeo acabó con el hundimiento de la flota de acorazados y de esta manera los mismos japoneses terminaron con la era de este tipo de barco, haciendo que desde entonces la guerra naval se basase en la aviación naval.

A partir de ese momento los portaaviones de EEUU asestaron varios golpes dolorosos a la flota nipona, especialmente en el Mar de Coral. Las pérdidas sufridas en esta batalla obligaron al alto mando japonés a renunciar los ambiciosos planes de conquista de Nueva Guinea y Australia. Estas pérdidas eran difíciles de recuperar, ya que el sistema de entrenamiento no permitía formar con premura muchos pilotos.

De ahí que la Primera Flota Aérea se dirigiese a Midway con su potencial reducido en una tercera parte, pero los dirigentes militares confiaban en que sería más que suficiente. Lo mismo pensaban los pilotos, especialmente tras el exitoso ataque contra los portaaviones estadounidenses Lexington y Yorktown realizado por los efectivos de la 5ª División, que tenían menos experiencia y peor preparación. Se hizo proverbial la frase que era muy popular entre los aviadores en aquel momento: “Si triunfaron los hijos bastardos, tanto más lo harán los hijos legítimos”.

La Flota Combinada de Japón iba camino de una gloriosa victoria que mermara la fuerza naval estadounidense. Al mismo tiempo, el imperio asiático planificó un ataque de distracción a las posesiones estadounidenses en las islas Aleutianas, objetivos que se hallaban en el propio territorio continental estadounidense, pero que por su lejanía al teatro principal de combate tenían escaso valor militar para los japoneses.

Preparativos secretos
Ante el almirante y comandante en jefe estadounidense de las Fuerzas Aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, Chester Nimitz, se planteaban dos tareas principales a finales de mayo de 1942: prever las acciones de los japoneses y poner fin a la sucesión de fracasos de EEUU.

La principal fuerza de Nimitz, más que buques de guerra y portaaviones, era el grupo de especialistas militares y civiles en materia de criptografía, matemática y lingüística bajo el mando del comandante Joseph J. Rochefort. Este oficial tenía fama de ser el mejor criptógrafo de EEUU: la mereció por haber conseguido descifrar un código naval japonés en otoño de 1940. Aunque este éxito no pudo prevenir el ataque a Pearl Harbor, porque los japoneses cambiaron el código, para mayo de 1942 los estadounidenses leían todos los mensajes de radio del enemigo.

Para el día 15 del mes no quedaba ninguna duda de que el imperio asiático estaba preparando un ataque a Midway, y Nimitz decidió adelantarse a los japoneses. El 25 de mayo el grupo de Rochefort interceptó un mensaje que contenía todos los detalles del ataque planeado. Era más que suficiente.

Para poder enfrentarse a una fuerza enemiga que se sabía de forma anticipada estaba compuesta con unos cuatro o cinco portaviones, Nimitz necesitaba todas las cubiertas de vuelo disponibles. Ordenó de forma precipitada la urgente puesta en marcha del portaaviones Yorktown que había sido seriamente dañado el la Batalla del Mar de Coral y estaba en reparación en los muelles de Pearl Harbor. Yorktown tuvo que ser reparado en el asombroso plazo de tres días, gracias a al duro esfuerzo de los obreros de los arsenales de la Marina que trabajaron día y noche para dejar operativo al portaaviones.

Así que los norteamericanos disponían de los portaviones Enterprise, Hornet y Yorktown, que transportaban 233 aviones de combate e iban acompañados por 25 buques de guerra. Además se destinaron a Midway patrullas de submarinos, compuestas de 20 unidades en total.

En el propio atolón los estadounidenses desplegaron unos 130 aviones, preparando así otra sorpresa para los atacantes: la fuerza aérea estadounidense superaba numéricamente a la nipona.

Los reveses del destino
Un PBY Catalina, el avión estadounidense de patrulla, comunicó el 3 de junio el avistamiento de 11 buques sospechosos a 700 millas náuticas al noreste del atolón. En ese mismo instante despegaban de Midway unos 16 bombarderos estadounidenses B-17 con la misión de localizar y bombardear en altura a los buques avistados. Los japoneses atacaron Midway a las cuatro de la madrugada del día siguiente, a eso de las seis un PBY Catalina informó por radio que había localizado a dos portaaviones del enemigo.

A partir de las siete de la mañana del 4 de junio los portaaviones japoneses fueron objeto de continuos ataques de los aviones que salían desde Midway, mientras los portaaviones estadounidenses se iban acercando sin ser todavía descubiertos. A pesar de esto el almirante Nagumo dejó en reserva 108 aviones cargados con torpedos, para el caso de detectarse la presencia de los portaaviones enemigos y sus respectivas escuadrillas de aeronaves.

Sin embargo, sin tener noticia de haber avistado portaaviones estadounidenses, el almirante Nagumo creyó que los buques enemigos estaban muy alejados y, por lo tanto, su flota estaba fuera del alcance de los aviones. Ante ello, a las 7.15 horas NAgumo ordenó que los torpedos de los aviones que se encontraran preparados para enfrentarse a los portaaviones enemigos, fuesen desmontados y reemplazados con bombas, para realizar un segundo bombardeo de la isla Midway. A las 7.40 los portaaviones estadounidenses fueron detectados y Nagumo ordenó volver a subir todos los aviones a la cubierta, quitarles las bombas y cargarlos otra vez con torpedos, incurriendo en una nueva demora.

Cuando a las 10.20 horas esta tarea se dio por terminada dos escuadrillas de 30 aviones Dauntless  conducidas por Clarence McClusky detectaron a los japoneses. McClusky tuvo mucha suerte, primero porque había estado buscando al enemigo durante una hora y ya estaba a punto de volver, pues su combustible estaba en el límite razonable. Y segundo, porque descubrió los tres portaaviones nipones en el momento más vulnerable para un navío de estas características, ya que el hecho de tener a los aviones cargados con torpedos hacía muy peligroso que uno de ellos fuese destruido por el enemigo estando aún en cubierta.

McClusky ordenó a los Dauntless atacar por parejas, repartiéndose entre los tres portaaviones avistados. El primero fue el Akagi, y más adelante el Kaga y el Soryu.

La respuesta de los japoneses ya no cambiaba nada. Dos oleadas de aviones enviados desde Hiryu consiguieron detectar el azaroso Yorktown y hundirlo, pero en el próximo ataque de los estadounidensesel Hiryu también fue hundido. Los japoneses perdieron cuatro portaaviones pesados, un crucero pesado, 250 aviones y unas 2.500 personas. Los estadounidenses: el portaaviones Yorktown, un destructor, 150 aviones y 307 personas. El servicio de salvamento de EEUU estaba mejor organizado que el de los japoneses, por lo tanto la mayor parte de los pilotos abatidos fueron salvados.

En cambio las pérdidas humanas de Japón resultaron irrecuperables: desde ese momento perdieron la superioridad garantizada por el nivel de profesionalidad de los pilotos. Éstos no pudieron ser completamente reemplazados hasta principios de 1945, cuando ya era demasiado tarde para que pudieran desequilibrar la balanza en favor de Japón.

Las discusiones sobre el resultado de la batalla continuarán, pero son evidentes las causas del mismo. La victoria se gana con orden y por sorpresa, que son más importantes que la superioridad numérica. Estas verdades se confirmaron una vez más en la batalla de Midway.

Rusia: Comienza la fase final de las pruebas móviles del submarino nuclear “Yuri Dogoruki”

Comienza la fase final de las pruebas móviles del submarino nuclear 'Yuri Dogoruki'La Voz de Rusia | El submarino estratégico “Yuri Dogoruki” empezó la fase final de las pruebas  móviles estatales, comunicó el delegado oficial de la corporación naval conjunta, Alexei Kravchenko.

Hace poco comunicaron que para finales de julio el submarino va a ser traspasado a la Marina de Guerra rusa y el 29 de julio, Día de la Marina de Guerra se celebrará la ceremonia solemne de su incorporación a dicha rama naval.

El portamisiles principal “Yuri Dolgoruki” fue botado en marzo de 2007. Será dotado del complejo misil estratégico de instalación naval Bulava.

Uruguay: Recurren al buque Oyarvide para hacer “barrido” submarino

ElPais.com.uy | La búsqueda del avión civil desaparecido anoche tras despegar de Carrasco con destino a Buenos Aires aún no ha dado resultados positivos. La Fuerza Aérea del Uruguay (FAU) suspenderá las tareas de rescate con el anochecer de hoy y las retomará mañana con el amanecer.

Para la reanudación de la búsqueda, la fuerza del aire coordinó con la Armada Nacional que envíe el buque Oyarvide a la zona donde se presume que cayó el avión (a dos millas de la Isla de Flores), explicó el vocero de la FAU, Álvaro Loureiro, a EL PAÍS digital. El Oyarvide cuenta con un sonar, que se utilizará para realizar “un barrido” submarino, señaló Loureiro.

El jerarca agregó que se pudo precisar que el avión perdido “estaba en ascenso cruzando los 3.000 pies” cuando perdió el contacto con el radar del Aeropuerto de Carrasco.

Esta mañana, la Fuerza Aérea había extendido hacia Punta Colorada la zona de búsqueda para intentar hallar el avión, pero no obtuvieron resultados. “La última posición conocida de la aeronave fue a unas dos millas al suroeste de la Isla de Flores”.

“Pueden haber ocurrido muchas cosas”, dijo el jerarca; “la búsqueda se realiza con el afán de que los tripulantes puedan ser hallados”, añadió.

EL AVIÓN .
La aeronave civil despegó de Carrasco a las 19.45 horas de ayer con dos tripulantes a bordo. Quince minutos más tarde, el Control de Tránsito Aéreo de Carrasco alertó al Centro Coordinador de Rescate de la Fuerza Aérea, que dispuso una intensa búsqueda de la aeronave con un avión C-212 “Aviocar” y un helicóptero AS- 365 “Dauphin”.

La aeronave perdida es un Fairchild Metro, biturbo-hélice, con capacidad para hasta 20 pasajeros, según detalló Loureiro. Pertenece a la empresa uruguaya Air Class, fundada en 1996 y que se dedica, entre otras cosas al transporte de carga y correo internacional. Esta última tarea era la que realizada el avión extraviado.

Las tareas de rescate están siendo coordinadas con el Centro Coordinador de Rescate de la Armada Nacional, que trabaja con el buque R.O.U. 23 “Maldonado”.

También participa en la búsqueda la Asociación Honoraria de Salvamentos Marítimos y Fluviales, con tripulación voluntaria en la embarcación de rescate “Ades 16″.

En un comunicado, esta Asociación explicó que “las condiciones de viento con rachas de 40 nudos y mar encrespado limitaban la visibilidad”, por lo que luego de dos horas la embarcación retornó al puerto para zarpar luego nuevamente. A esta hora, “Ades 16″ continúa con las tareas de rescate.

Según la Armada, durante la búsqueda hubo “vientos de hasta 70 kilómetros y olas de más de 2,50 metros de altura”.

LOS TRIPULANTES .
El comandante del avión perdido tiene 63 años de edad y es piloto retirado de la Fuerza Aérea. “Tiene mucha experiencia dentro de la institución y fuera de ella. Después de retirado voló muchos años en líneas aéreas, en el exterior, como en LanChile”, señaló Loureiro. En su haber posee más de 16.000 horas de vuelo.

En tanto, el copiloto tiene 34 años y una experiencia de vuelo que supera las 500 horas.