Aeroespacio.com.ar | Realizó su vuelo inaugural el primer F-35B destinado a Gran Bretaña, que aún decide si dotará a sus futuros portaaviones con la versión naval de la aeronave, o por este modelo de despegue corto y aterrizaje vertical.
El 13 de abril hizo su vuelo inaugural desde la usina de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas, el F-35 “BK-1″ encargado por el ministerio de Defensa de Gran Bretaña. Esta primera salida de 45 minutos fue comandada por Bill Gigliotti, piloto de pruebas de la fábrica de armas.
En las próximas semanas, el avión será oficialmente entregado al ministerio de Defensa británico, y trasladado a la base de Eglin AFB, para comenzar allí la formación de los primeros pilotos ingleses. Esta aeronave denominada por la fábrica BK-1, es el primer avión de serie de un total de tres pedidos por Londres para la formación de sus pilotos y para su participación en los ensayos de evaluación en condiciones operacionales (IOT&E initial operational testing and evaluation). Dos de estos aviones serán F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical y el tercero será un F-35C, la versión naval, inicialmente sólo encargada por la US Navy.
En un principio el ministerio de Defensa británico seleccionó el F-35B para equipar a la Royal Navy y a la Royal Air Force en el marco del programa JCA (Joint Combat Aircraft, para el remplazo de los Harrier). El encargo original de Londres fue en 2006 por un total de 138 unidades, pero tres años después se bajó esa cantidad a 50 aparatos, siempre de la versión STOVL (Short Take Off Vertical Landing). En el otoño de 2010, al anunciarse un amplio plan de austeridad presupuestaria para sus fuerzas armadas, Gran Bretaña prefirió abandonar el F-35B, juzgado demasiado caro y en una etapa de desarrollo aún prematura, para remplazarlo por el F-35C.
Sin embargo, hoy las cosas podrían volver a cambiar ya que el gobierno de David Cameron se encuentra reconsiderando esa elección. El principal punto de sus disquisiciones es que la elección del F-35C implicaría importantes modificaciones del futuro portaaviones Queen Elizabeth. Este navío (que se encuentra en proceso de construcción junto con otra nave gemela también destinada a la Royal Navy) fue originalmente diseñado para operar el F-35B STOVL. Según el diario británico The Times las modificaciones para adecuar el Queen Elizabeth a la operación del modelo navalizado, es decir la implementación de catapultas y de los dispositivos de frenado de las aeronaves, entre otros cambios, rondarían un costo aproximado de 1.800 millones de libras, unos 2.300 millones de dólares. Y no sólo eso: a eso habría que sumarle que sólo uno de los dos portaaviones podrían operar la versión naval del F-35.
Se prevé que los F-35 comandados por Londres (hasta ahora la versión C) comiencen su servicio activo hacia 2015. En tanto el Queen Elizabeth (modificado o no) debería encontrarse operativo hacia en 2020. Voceros de Lockheed Martin ya han expresado que están a la espera de una definición del gobierno de Londres, y que de cambiar nuevamente la elección del modelo la compañía se encuentra en condiciones de satisfacer los nuevos encargos.
Bajo estas líneas imágenes de los prototipos BF-2 y BF-4 cuando completaron -en octubre del año pasado- la primera etapa de evaluación para determinar su integración a bordo de un navío de guerra.


