Noticias Navales | ”Queulat” se denominó el ejercicio que realizó la Quinta Zona Naval, entre el 14 y el 16 de noviembre, entorno de la Bahía de Puerto Montt y Seno Reloncaví.
La actividad se insertó en la programación anual de reentrenamiento, “El objetivo es comprobar a través de ejercicios teóricos y por sobre todo prácticos, la adecuada coordinación para actuar ante siniestros marítimos en escenarios complejos como los que demanda la particular geografía regional”, explicó el Capitán Anthony Covarrubias, Jefe del Departamento de Operaciones de la Quinta Zona Naval y responsable del entrenamiento.
El ejercicio simuló que a raíz de una avería el Buque Tanque “Don Pancho” varó en las costas de Puerto Montt, con trece tripulantes a bordo, uno de ellos accidentado con resultado de fracturas en tibia y peroné que debía ser evacuado por aire, sumado a que la nave transportaba 4 mil litros cúbicos de petróleo que comenzaron a dispersarse por el área, situación que se debía manejar.
Un complejo escenario, por lo que dos fueron las fases más relevantes del entrenamiento: tareas de búsqueda y salvamento; y control de la contaminación. Situaciones ante las cuales las dotaciones de la Quinta Zona Naval, el patrullero “Ortíz”, el buque de Rescate y Salvataje “Slight” y el personal a cargo del helicóptero “Dauphin” del Destacamento Aeronaval debieron coordinarse perfectamente para el cumplimiento exitoso de los objetivos.
Al término de las 48 horas de maniobras, el ejercicio obtuvo un balance positivo por parte del encargado del entrenamiento. “Hemos empleado todos los medios que queríamos desplegar, hemos podido efectuar coordinaciones importantes, no tan sólo a nivel regional sino que también involucrar a Valparaíso, como es la Dirección del Territorio Marítimo y la Dirección de Operaciones Marítimas”, comentó Covarrubias.
Finalmente, el oficial aseguró que la idea es seguir avanzando y estar entrenados permanentemente en planes de contingencia tanto en búsqueda y salvamento, como combate de la contaminación.

La Verdad | Los criminales, apresados y llevados a Somalia, tiraron al mar sus armas cuando vieron acercarse la patrullera española



